Eva Calvo, plata olímpica en el tapiz de Río

Eva Calvo. Fuente: EFE

Eva Calvo. Fuente: EFE

La taekwondista de Leganés ha subido al 2º cajón del podio en los Juegos tras caer en la final de -57 kilos ante la británica Jade Jones.

Jesús Ortiz García

Jesús Ortiz García


19 de agosto de 2016, 03:35

Solo Jade Jones apartó a Eva Calvo de subir al cajón más alto del podio en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. La madrileña, de 25 años, sonreía tras perder en la final de -57 kilos porque es consciente del valor de la plata que ha conquistado en la ciudad carioca. La británica, oro en Londres 2012, despertó del sueño a la taekwondista española, que ha cuajado una gran competición pero no ha podido ponerle la guinda. Pese a la derrota, Eva se lleva una recompensa dulce tras una década de trabajo y esfuerzo. Ya ha cumplido un sueño.

La guerrera de Leganés sufrió pero también disfrutó en el Carioca Arena 3. Tuvo que remontar en sus primeros dos combates un 0-3 (ganó 6-5 a la tailandesa Harnsujin y 8-7 a la iraní Alizadeh) y en semifinales se impuso a la egipcia en el punto de oro para amarrar la medalla. En el duelo decisivo le esperaba la número 1 del mundo, su ‘archienemiga’ Jones, a quien conoce a la perfección por sus numerosos enfrentamientos en los últimos años. Enfilaba su camino hacia el tatami octogonal al ritmo de ‘The final countdown’, concentrada y sin perder la tímida sonrisa.

Pero no pudo frenar el ímpetu de la galesa Jones, que salió como un vendaval y decidida a revalidar el oro olímpico. Aprovechó el cansancio de la española para cobrar ventaja con dos patadas certeras al casco de su rival y situarse 6-0  en el marcador. En el 2º asalto Eva Calvo, sin nada que perder, reaccionó con agresividad y con varios golpes efectivos se metió de nuevo en la final (7-6). Pero en el 3º, su valentía le pasó factura cuando Jones volvió a conectar dos veces en la cabeza de la madrileña para dejar sentenciado el combate (16-7). Sin duda, la derrota más dulce para la española, estudiante de Matemáticas, campeona de Europa y subcampeona del mundo, que superó la ecuación más compleja de su carrera, lograr una medalla olímpica. Casi nada.

En Brasil ha pasado momentos difíciles, ya que para su competición debía estar en menos de 57 kilos y días antes superaba esa cifra. Con entrenamientos duros y sin beber agua ni comer en las horas previas al pesaje se ha plantado en la final. Que a nadie se le olvide la gesta de Eva Calvo, que quizás haya disputado su último combate en esta categoría ya que tiene pensado subir de peso.

Humilde y sin alardes, a los 15 años cambió el atletismo por el dobok y las patadas en el club Sánchez Élez, malogrado subcampeón olímpico de Seúl en 1988. Su padre Fede había visto unos carteles que anunciaban la creación de una escuela de taekwondo y así se inició en este deporte junto a su hermana pequeña Marta, subcampeona del mundo en 2015 en -62 kilos y su gran apoyo psicológico y sparring durante estos días en Río de Janeiro.

Bajo el mando de José María Martín ‘Xixo’ se ha forjado una taekwondista disciplinada, ambiciosa, fría, inteligente y letal con sus patadas. Su primera medalla de prestigio fue el oro europeo en 2014, un año después llegó el bronce en el Mundial y el año pasado logró la plata en el campeonato del mundo y el bronce en los Juegos Europeos. Su progresión meteórica ha culminado en el tapiz brasileño con una medalla en los Juegos Olímpicos. El futuro del taekwondo español está asegurado.

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